Propuesta de paz abre las puertas a Farc y hasta parapolíticos

             Publicada por COLPRENSA, BOGOTÁ

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Por estos días en los que se debate si la cúpula de las Farc puede o no participar en política, muchas son las reacciones. Una de ellas está consignada en un libro que el abogado Abelardo de la Espriella dará a conocer en los próximos días.

El análisis del penalista –como era de esperarse- promete causar polémica pues además de señalar que hay formas para que la cúpula de las Farc no pase un solo día en prisión, también extiende beneficios a militares implicados en graves delitos, abre las puertas para que no sólo los exmiembros de las Auc puedan llegar al Congreso, sino que tiende un puente para que, inclusive, los políticos condenados por nexos con el paramilitarismo puedan retornar al Legislativo.

De la Espriella, a quien muchos asocian con la parapolítica, por haber defendido jurídicamente a buena parte de los implicados en ese; ‘el segundo 8.000’, y por respaldar el proceso de paz con las Auc, hoy avala el proceso que se cumple en Cuba entre el Gobierno y las Farc.

“La pena no necesariamente debe purgarse en un establecimiento carcelario. El condenado podría cumplirla, inclusive, encontrándose en libertad, por cuenta de la suspensión condicional de la pena, previamente decretada por los jueces, esto siempre y cuando desarrolle actividades sociales y laborales que permitan su reinserción”, señala De la Espriella, no sin antes señalar que si el condenado incumple sus obligaciones, la libertad sería revocada, y en consecuencia debería cumplir la pena en un establecimiento carcelario.

De la Espriella señala que en este camino no se puede hablar de “amnistía” e “indulto” para los responsables de delitos de lesa humanidad como el secuestro, desaparición forzada, tortura o ejecuciones extrajudiciales, pues para éstos la acción penal es obligatoria, contrario sucede con quienes hayan incurrido sólo en delitos políticos. 

No obstante, considera que este dilema acerca de la consideración penal en cada caso es "un asunto semántico: no se puede hablar de indulto o amnistía, pero en la práctica las medidas legales citadas, tendrán los mismos efectos que dichos mecanismos", añade el abogado quien recomienda que de cara a delitos de lesa humanidad se pude aplicar la suspensión condicional de la pena y para los delitos que no son de ese tipo, recurrir al principio de oportunidad.

 

Farc, paras, militares, parapolíticos

“Soy un defensor a ultranza del proceso de paz con las Farc, y creo que sin violentar tratados internacionales; con mecanismos legales definidos, con reparación a las víctimas, reconocimiento de los daños y perjuicios causados, además de la entrega de secuestrados y de niños que militan en las filas insurgentes, se puede buscar un marco jurídico que evite que los miembros de esa guerrilla vayan a la cárcel y puedan hacer política”, dice el abogado, y sin reparos recalca que en este mismo marco se deben tener presentes a los militares que están en líos por violaciones a derechos humanos.

“Los militares que hayan sido autores o participes de delitos internacionales, deben necesariamente ser cobijados por estos mecanismos legales, toda vez que se entendería que lo han hecho por causa y en función de haber combatido y participado del conflicto. En el caso concreto de los militares se propone la inclusión de un régimen específico, en el cual podrían concederse beneficios…”, dice. Lo cierto es que los uniformados también deberán colaborar con las autoridades, ser testigos de cargo, contar la verdad y pedir perdón público, entre otros puntos. 

Pero quizás lo que más llama la atención de la propuesta de De la Espriella es la puerta que en criterio del penalista debe abrírseles a los exintegrantes de las autodefensas para que ellos también puedan participar el política, en las mismas condiciones a las que participaría la cúpula de la guerrilla. Todo esto tras haber validado, mediante un referendo o un acto legislativo, la posibilidad de que algunos de los integrantes de ese grupo ilegal lleguen a cargos de elección popular.

“Si la voluntad popular o del Congreso, se expresa en el sentido de permitir la participación política de los desmovilizados de las Farc; en virtud del principio de favorabilidad, sería imperativo permitir la participación política de los desmovilizados de las Autodefensas (…) Podrían aspirar a cargos de elección popular quienes se han desmovilizado en virtud de un proceso de paz, del mismo modo en que actualmente pueden hacerlo los ciudadanos condenados por delitos políticos y culposos. También tendrían esta posibilidad, los políticos condenados por sus nexos con las Autodefensas”, dice la propuesta.

“Yo respaldo la presencia de los jefes guerrilleros en el Congreso de la República. Timochenko e Iván Marques, son menos nocivos para el país en el Congreso que muchos congresistas que conozco,… estoy seguro que le aportarían más al país que muchos de los que hoy están en el Capitolio robándose los contratos, buscando puestos, haciendo parte de las mafias de la salud y de la educación”, dice al sellar su propuesta.

 

Dudas y preguntas

- Su propuesta abre las puertas para que lleguen al Congreso exparamilitares. ¿Entre ellos estarían los extraditados a Estados Unidos, una vez retornen a Colombia?, ¿Por qué retomar el tema de los paramilitares…?

La ley debe aplicarse a todos por igual. Un tratamiento diferente en este caso, no solo atenta contra la Constitución Nacional y el ordenamiento legal vigente, sino que también podría ser el caldo de cultivo para generar otras formas de violencia.

- Cree usted que la propuesta que cobija a militares sería de buen recibo por ellos por igualarlos con la guerrilla. O de buen recibo para las víctimas de falsos positivos. Hay que recordar que los militares son servidores públicos.

No sé si sea de buen recibo, lo único que sé, es que, sería justa y necesaria.

- Si bien de cara a la paz algo hay que ceder, esta propuesta no es casi un cheque en blanco, pues quién garantizaría que en caso de que un guerrillero cuya pena ha sido suspendida e incumpla, sí pueda ser llevado a una prisión a cumplir la pena impuesta. 

Quien incumpla los acuerdos producto de un proceso de paz, debe ser castigado con todo el peso de la ley, siempre y cuando, haya una sentencia judicial que certifique esa violación.

 

La frase

"La paz conlleva muchos sacrificios. El perdón es la llave de la paz. Tenemos que reconciliarnos como sociedad y entender que por más atroces que sean los métodos de los distintos actores armados, ellos son tan colombianos como cualquiera de nosotros y, merecen una segunda oportunidad, como la merece una sociedad que no ha conocido la tranquilidad".